*Su fiesta se celebró en la ciudad de Copala. Ella cumplió al pie de la letra el ritual que simboliza el paso de la adolescencia a la juventud
Laura Edith cumplió quince años y fue presentada en sociedad. Sus padres, el señor Danilio García Pérez y la señora Edith Justo Ramírez, organizaron una fiesta que resultó memorable porque se nutrió de amigos y compañeros de la quinceañera, y de amigos entrañables de la pareja.
Previo a la recepción, Laura Edith asistió a la misa de acción de gracias que se celebró en la parroquia de San Juan Bautista, en la ciudad de Copala, a la 1:00 de la tarde del día 10 de julio pasado.
En ese momento, durante el sermón del párroco, ella comprendió lo que significa dejar la adolescencia para internarse en el mundo de la juventud, en cuya red se dibujan todas las posibilidades de vida, de profesión, de familia, que en el futuro habrá de disfrutar.
Optimista, pero con devoción, Laura Edith tomó los votos de vivir una juventud sana, alejada de las sustancias adictivas como las drogas y el alcohol, y proseguir con su aprendizaje para la vida, pues su expectativa es llegar a ser una profesionista destacada.
Recibida la bendición sacerdotal, la quinceañera arribó al salón Karina, ubicado en el centro de la ciudad, cuyo ambiente ya amenizaba el sonido Stereomix de Ometepec, y Lalito y sus teclados, de Copala.
Todo estaba dispuesto para cumplir con el ritual de la presentación en sociedad de Laura Edith. Ella eligió con la ayuda de su madre, un vestido largo de color fucsia, para ir con la moda actual que prefiere los colores profundos, elaborado a base de fino shantung y organza. El corset strapless dejaba sus hombros al descubierto pero enmarcaba su fino talle, mientras que el faldón drapeado la hacía lucir como una princesa.
Su pelo, de intenso color negro, fue peinado a la moda retro, en bucles largos, dispuestos sobre su lado izquierdo amarrados en un moño alto, sobre el que fue colocado un discreto tocado a todo con su vestido.
Desde luego, el atuendo se completo con unos guantes estilo mitón (que dejan los dedos al descubierto), y con un juego de aretes y gargantillas de cristal.
La quinceañera lucía esplendorosa. Sus padres, como anfitriones, sirvieron a los invitados la tradicional barbacoa con la receta secreta del señor Virgilio Casiano, mejor conocido El Negro de Florencio Villarreal; y para beber cerveza y refrescos.
Laura Edith cumplió al pie de la letra con el ritual que simboliza el tránsito de la adolescencia a la juventud. Hizo su primer baile con su padre, don Danilio García Pérez, y luego con sus amigos e invitados, entre ellos la secretaria de la Juventud, Rosa María Gómez Saavedra, y su esposo Ramón Gracida. También recibió su último regalo de niña y, sobre todo, disfrutó al máximo de esa fiesta tan especial que se organizó en su honor.
Desde luego, los invitados degustaron de un exquisito pastel, que fue elaborado por prestigiados reposteros de la región, y decorado a tono con su atuendo, el cual simboliza la dulzura y la sana locura de los años juveniles.
¡Felicidades, Laura Edith!
Por FRANCELIA Jáuregui
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