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El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

La lumbre llega a los aparejos de la clase política. Y el escenario se torna más oscuro que nunca, no sólo para el pueblo de Guerrero en general, sino para el gobierno de Héctor Astudillo Flores en particular. Hoy, hasta los de su partido le reclaman orden y paz. El pasado martes, recordaremos, los diputados del PRI y del PVEM, firmaron junto con el resto de las bancadas en el Congreso local, un exhorto al gobernador, para que exija al fiscal y al secretario de Seguridad Pública, que den resultados y garanticen seguridad para todos.
Y si bien pusieron en primer lugar la muerte de miembros de la clase política, así como el asesinato del periodista Cecilio Pineda Birto, hay que recordarles a los señores diputados que estos no son los únicos crímenes que merecen ser aclarados, sino todo lo contrario: casos como los desaparecidos de Chilapa, Tixtla y Zitlala; la mortandad en Iguala que derivó en la desaparición de 43 estudiantes normalistas, así como la reciente mortandad en Chilpancingo, aunado a delitos como la extorsión, el secuestro, el cobro de cuotas y la trata de personas, parecen no importarles, o al menos no habían nunca tomado acuerdos al respecto.
Lamentablemente ha sido ahora que el fuego toca su casa que los diputados alzan la voz. Han caído a su lado mil y diez mil a su diestra, pero ellos no sudaban ni se abochornaban. Al contrario, los legisladores parecían justificar los escenarios adversos. Incluso, eligieron al fiscal general con voto casi unánime, sumado el de perredistas que en su momento se dijo que cobraron por levantar la mano, y cuyos nombres están escritos con sangre en los anales de la historia de esta entidad. Ese hecho, recordemos, hizo que el diputado Sebastián de la Rosa Peláez renunciara al liderazgo de la bancada del PRD, y denunciara que no estaba de acuerdo con este tipo de prácticas mercantilistas de ejercer el poder. Detrás de él, gente como los Reyes Torres, Coral Mendoza Falcón, y otros, se relamían con sus billetes en mano. Para esconderse de esta trampa y para elegir al ahora repudiado Javier Olea Peláez, en diciembre de 2015, los perredistas pidieron que su voto no fuese a mano alzada, como debe de ser, sino en urnas, como viles traidores al pueblo.
Y ahí tienen, señores diputados, el resultado de su corrupción. Si ustedes no hubieran completado los votos que demanda la Constitución para elegir al fiscal, no estaríamos sufriendo las pifias de Olea Peláez, ni ustedes estuvieran llorando por la inseguridad que priva, y mucho menos pidiendo que sea defenestrado, como lo hizo hace dos días la líder de su bancada, Ericka Alcaraz Sosa.
Ahora mal, si ustedes lo eligieron, ¿por qué no ustedes mismos lo quitan? ¿No es ese el juego democrático?
En cuanto a los priístas, tarde les cayó el 20. Ayer, por ejemplo, luego de guardar un minuto de silencio en memoria de Demetrio Saldívar Gómez, quien fuera también diputado de la 56 Legislatura, a nombre de la Junta de Coordinación Política, la diputada Flor Añorve Ocampo presentó un Punto de Acuerdo manifestando que para nadie es ajeno el tema de la inseguridad y violencia en la entidad y en el país, que a la fecha se han incrementado de manera preocupante”.
Cierto, es una realidad nacional, pero lo que nos importa a los guerrerenses es cómo resolver los problemas hacia dentro del territorio estatal, y el resto de las entidades deben hacer lo mismo.
Hace meses, el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, advirtió que limitarían los recursos a estados y municipios que no cumplirán con los estándares mínimos de seguridad en sus jurisdicciones. Claramente dijo que estos niveles de gobierno no estaban haciendo su parte, y que todo lo estaba resolviendo la Federación.
Pero en Guerrero es distinto. Es la Federación la que tiene el control de la entidad. Ya incluso controla los C4, que es desde donde presuntamente se filtraba información. El secretario de Seguridad es un general el Ejército y todas las decisiones se toman al seno de un grupo de coordinación. El gobierno del estado poco incide en esta realidad, o al menos esa es la percepción que se tiene.
De los municipios, como ya lo anunció el diputado Cuauhtémoc Salgado Romero, habría que llamarlos a cuentas, pues aparentemente el recurso de este sector está siendo utilizado para todo, menos para fortalecer a las corporaciones preventivas.

 
 
 
 
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