------|Sugerencia| ¡Anúnciate!| Contáctanos | Hazno tu página de inicio
 
SERVICIOS
Carta al Director
Libro de Visitas
Buzón de Denuncias
 
MUNICIPIOS
 
 
 
El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

No hay rescate financiero para Guerrero. El gobernador anunció ayer que a pesar de la propuesta que se le hizo a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, los 13 mil millones de pesos que la administración estatal arrastra como pasivo ante el ISSSTE y el SAT, deben pagarse.
Lo único que consiguió el gobernador Héctor Astudillo una renegociación en plazos “muy largos”, dijo.
Y aunque las negociaciones aún no están concluidas, se entiende, de acuerdo con sus declaraciones, que ese es el planteamiento de fondo.
“Nuestra propuesta es pagar, no lo que ellos plantean”, dijo el gobernador. Eso significa que posiblemente se hagan algunos descuentos, pero es todo. Simplemente no habrá rescate financiero, no habrá condonación de adeudos y Guerrero tiene que pagar lo que los gobiernos han estado reteniendo por concepto de ISR al SAT, y por concepto de seguridad social y pensiones al ISSSTE.
La noticia es esperanzadora por un lado, pero desalentadora por otro. Primero, porque la renegociación de plazos y montos facilitará los pagos, e impedirá que al gobierno se le hagan retenciones directas a su presupuesto. Pero, por otro, eso implica que la restricción financiera del gobierno astudillista posiblemente se prolongue lo que resta del sexenio, con el consiguiente impacto en estados y municipios. Mientras menos dinero disponible tenga el gobierno, menos proyectos y programas se financian.
Y podrá decirse que el presupuesto de la entidad no ha disminuido drásticamente, como para hablar del riesgo de la quiebra; sin embargo, no importa cuánto dinero llegue, si gran parte de él se destinará para cubrir faltantes –como ha estado sucediendo en los últimos dos años-, y de paso para pagar adeudos.
Lo que es peor, decíamos antes, que lo más grave no es esto, sino que el gobierno federal insiste en mantener vigentes las condiciones administrativas, que obligan al gobierno a echar mano de otros recursos, como es el caso de la nómina educativa aún no conciliada, y que en cada quincena demanda cientos de millones de pesos.
Aunque no es ha dicho con precisión, cuánto se gasta el gobierno estatal en el pago de plazas docentes sin techo presupuestal, tanto de Salud como de Educación, recordemos que Zeferino Torreblanca hablaba de un déficit considerable, que para cubrirlo se tenía forzosamente que echar mano de otras partidas presupuestales.
Ahora mal, si el secretario de Hacienda, Antonio Meade, se negó a ser generoso con Guerrero ahora que se ha dicho que aspira a ser el candidato del PRI a la presidencia de la República, entonces tampoco lo será en caso de que llegue a ganar las elecciones de 2018. Al contrario, se antoja que el sexenio siguiente a nivel federal será aún más oscuro en materia económica, si Meade resulta el agraciado.
Para el gobierno federal, 13 mil millones de pesos no es mucho, si lo comparamos con los robos que están saliendo a relucir ahora con el caso Odebretch, en el que tan sólo en un soborno el ex director de Pémex, Emilio Lozoya, recibió 10 millones de dólares, una parte de los cuales se le entregaron en plena campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.
Ayudar a Guerrero es un asunto de voluntad política, y también de reconocimiento a la aportación del estado sureño en materia de minería y turismo, por decir lo menos.
Lo que además procede es llamar a cuentas a los ex gobernadores, que metieron a la entidad en esta camisa de fuerza, y hacerlos pagar el dinero que desviaron. Sin embargo, eso no sucederá en el México del nunca jamás.

 
 
 
 
© 2005 - Periódico El Faro de la Costa Chica. Derechos Reservados.