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El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Hay malas noticias para los perredistas de Guerrero, que hasta antes del fin de semana estaban esperanzados a que su partido firmaría una alianza con el Morena, para llevar a Andrés Manuel López Obrador como candidato. Y no es que mucho les importe que el Peje gane la presidencia, sino que lo que desean es el arrastre de un candidato ganador, para que les ayude a ganar en sus distritos y ayuntamientos, pues no olvidemos que en 2018 Guerrero empatará sus elecciones locales con las presidenciales y las legislativas federales.
Sin embargo, el pasado sábado en Nayarit, la lideresa del partido Alejandra Barrales, sorprendió a propios y extraños con el notición de que estaba ya apalabrada una alianza PRD-PAN o PAN-PRD, que para el caso es lo mismo y que tiene como único propósito detener el avanza del Morena y su candidato.
Todo lo hicieron de bote pronto. Al parecer ninguno de los dos dirigentes consideró necesario consultar al interior de sus respectivos partidos esa decisión, y tan sólo confirma dos cosas. Una, la conformación del "TUCOP" (Todos Unidos contra el Peje); y, dos, las propias ambiciones personales de Anaya y Barrales, ninguno de los cuales tiene la chamba asegurada de aquí a fin de año.
Pero, sobre todo, la pobre azafata que ahora es millonaria gracias a la política y a su partido, está actuando como títere de sus jefes, Los Chuchos, líderes de Nueva Izquierda, la tribu mayoritaria del PRD, para imponer una agenda que no es parte de nada, que no es lo que las bases del partido desean, pero que sí responde a los intereses de este grupúsculo, acostumbrado a vender los proyectos políticos ante el PRI, teniendo como aliado al PAN.
Es un juego de poder perverso, que además está siendo alimentado desde el exterior, porque a los vecinos del Norte lo último que les conviene es que en México gane las elecciones un gobierno auténticamente de izquierda, ya que todos los privilegios para el gran capital extranjero.
Decíamos que esta es una mala noticia para los perredistas de Guerrero, quienes tienen delante dos opciones: siguen el juego de sus jefes políticos, y empoderan al PAN en la elección que viene, o se zafan de ese destino.
El domingo, el dirigente estatal de Movimiento Ciudadano en Guerrero, Luis Walton Aburto, dio alguna luz al respecto, al considerar que “en estos momentos, es muy importante demostrar y mandar el mensaje de que la izquierda y fuerzas progresistas de México debemos y podemos estar unidas, si queremos un verdadero cambio para México".
Invitado al acto en el que Abelina López Rodríguez se unió al Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE), que a nivel nacional lidera René Bejarano de IDN, Walton expuso que el interés de Movimiento Ciudadano “es con las izquierdas, unidas y fortalecidas”.
Se sabe que al interior del PRD, Bejarano fue uno de los que expresó su molestia públicamente por el anuncio de soslayo que hizo Alejandra Barrales Magdaleno desde Nayarit, a quien le reclamó que por lo menos les hubiera notificado.
La intentona, sin embargo, ya se dio y es reveladora del plan que traen Los Chuchos para llevar al PRD a una alianza con la derecha de este país, a la cual le debemos la guerra contra las drogas que ha cobrado –según cifras extraoficiales-, algo así como medio millón de muertos y unos 100 mil desaparecidos.
Al igual que Walton, el resto de los líderes de izquierda deberán hacer una puesta, tarde o temprano. Por lo pronto, y contrario a lo que dicta la política, la dirigencia nacional ya marcó una línea, pero ¿qué dicen las bases?

 
 
 
 
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