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El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

Palabras de Vida

Pastor Alejandro Aguirre

La tragedia de una fe mal dirigida

Muchos recordarán acerca del episodio del calmante Tylenol manipulado. Alguien dispuesto a matar al azar puso cianuro en unas pocas cápsulas. El veneno funcionó muy bien. Varias personas que no sospechaban nada compraron Tylenol y murieron a los pocos minutos de haber ingerido una sola cápsula.
Escuché al pastor Erwin W. Lutzer hacer una aplicación espiritual excelente de este incidente. Dijo que de esta tragedia surgían dos lecciones inolvidables. Primera, la fe no tiene en sí misma ningún mérito especial; no tiene poder de cambiar la naturaleza de la droga de dañina a beneficiosa. Siete personas creyeron firmemente que estaban tomando medicina, no veneno. Pero su fe no los salvó; en realidad su fe los mató.
La fe sólo es tan buena como el objeto en el cual se pone.
Dicho de otra manera, lo que creemos es más importante que el fervor de nuestra creencia. El viejo clisé de "no importa lo que creas con tal de que seas sincero", no es verdad, como demostraron las víctimas del Tylenol. Es mucho mejor creer la verdad temblando, que creer en el error con firme confianza.
La segunda lección asusta de verdad: A veces la creencia falsa se asemeja a la verdadera. Al observador ocasional el cianuro le pareció que era, sin discusión, Tylenol. La etiqueta tenía todas las indicaciones de ser auténtica, de manera que no había razón para desconfiar del contenido. La promesa era que esas cápsulas aliviarían el dolor, pero tomar una sola trajo la muerte.
Cristo enseñó que muchos que tienen una fe fuerte y perseverante descubrirán un día que su fe no pudo salvarlos. Verán cómo la puerta del cielo se cierra ante ellos. Pasarán la eternidad en un lugar muy diferente. Ponen su fe en la salvación por obras o en líderes de sectas que usan la Biblia, pero que no son bíblicos.

Ese no es el camino que lleva a Dios (Juan 14:6).
 
   
 
 
 
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