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Razones

Jorge Fernández Menéndez

El 2018 y las profecías cumplidas

¿Y si los astros económicos se alinean? ¿Y si la economía, finalmente, no entra en la crisis tantas veces anunciada?, ¿y si el propio Trump pese a su verborragia y torpeza se termina beneficiando, como dice The Economist, de una era de crecimiento económico real y ello termina arrastrando, para bien, a México?, ¿y si la renegociación del TLCAN termina cerrándose en tiempo y forma e incluso con algunos beneficios? Son preguntas legítimas y cuyas respuestas determinarán, en buena medida, el futuro del país, no sólo en términos económicos, sino también electorales.
Estoy convencido de que para el 2018 todavía falta mucho. Claro que hoy López Obrador tiene ventaja: es el único candidato real que está en campaña, lo está desde hace más de 15 años, y goza de cientos de miles de anuncios de radio y televisión gratuitos y en todo el país. Esos dos datos serían más que suficientes para explicar por qué tiene hoy esa ventaja.
Lo cierto es que en las encuestas más recientes, ninguna le da a López Obrador más de seis puntos de ventaja sobre Margarita Zavala (Ricardo Anaya estaría un poco más distanciado), con un PRI, a unos nueve o diez puntos del tabasqueño, con un número muy alto de indecisos y sin que ninguno de los aspirantes, incluyendo López Obrador, llegue siquiera a un 30 por ciento. A esa realidad, hay que sumar a los independientes que pudieran aparecer y a los candidatos emergentes que estarán allí, pero que aún no queda definida cómo se presentarán (el caso Mancera es paradigmático al respecto, lo mismo que lo que sucederá con el PRD). Y todo se modificará con los resultados de los comicios de junio, sobre todo, en el Estado de México y luego cuando el PAN y el PRI tengan candidatos formales. Será entonces, hacia finales de año, cuando podamos darnos una idea cierta de cómo queda el escenario del 2018.
Mientras tanto, la economía parece estar alejándose de la perspectiva catastrófica que se percibía a principios de año. Los números del 2016 no son malos y sigue llamando la atención que sea el consumo interno el motor económico del país. El dólar que se fue a las nubes en enero ha regresado a niveles de 19 pesos; ha habido un flujo récord de capitales foráneos y el comercio exterior sigue sin alteraciones, más bien al contrario, sus números han mejorado, al tiempo que el turismo presenta un crecimiento constante. Hasta el precio del petróleo parece haberse estabilizado y el precio de las gasolinas en algunas ocasiones ha bajado.
Nada de esto es, necesariamente, permanente y, quizás, ya no alcance para cambiar dramáticamente las tendencias electorales, pero puede generar alternativas. Lo vemos en la actual Convención Bancaria, marcada por un ambiente de cauto optimismo que hace dos meses ni siquiera asomaba.
Es mucho lo que todavía puede pasar. Nadie, el último día de 1993 podía vaticinar lo que sucedió el año siguiente, mucho menos que ese año terminaría con Ernesto Zedillo como presidente. En noviembre del 99, terminada la elección interna del PRI que hizo candidato a Francisco Labastida, éste tenía amplia ventaja e incluso Cuauhtémoc Cárdenas parecía tener más posibilidades que Vicente Fox. Para estas fechas del 2005, Felipe Calderón no era siquiera un precandidato fuerte, y López Obrador tenía una fuerte ventaja sobre cualquier otro, mucho mayor a la de hoy. Hace seis años, sí era evidente que Peña Nieto sería el candidato priista e iba a la cabeza, aunque la elección terminó siendo mucho más cerrada de lo previsto.
Hoy estamos como en esas cuatro últimas elecciones presidenciales: observando escenarios que no son todavía los reales, con movimientos y procesos en curso que son impredecibles y que pueden cambiarlo todo. Pero también, quizás un poco más lejos del escenario de crisis económica que parecía inevitable para el futuro inmediato.

Otra vez, la huella
de Korenfeld

Siguen apareciendo datos sobre la gestión de David Korenfeld al frente de la Comisión Nacional del Agua. En diciembre de 2010, Korenfeld, entonces titular de la Comisión de Agua del Estado de México (CAEM) otorgó a Seguritech, una empresa de seguridad privada que nunca antes había vendido radares meteorológicos, la operación del radar meteorológico de la CAEM.
La oferta de Seguritech fue de casi 59 millones de pesos, más del doble que la de su competidora Rossbach, que pedía 24 millones de pesos. En 2013, luego de la tormenta Manuel en Acapulco, Korenfeld volvió a adjudicar en forma directa a Seguritech el cambio de radar meteorológico en Guerrero. No se informó cuánto se pagó por ese servicio.
En noviembre de 2015 la Conagua licitó 299 estaciones meteorológicas automáticas. Participaron ocho empresas, pero siete fueron descalificadas para beneficiar a Comunicación Segura, la única que no tenía experiencia en esta materia y que presentó una propuesta económica mucho más elevada que sus competidores. Las dos empresas, Seguritech y Comunicación Segura, son propiedad de un mismo empresario, Ariel Zeev Picker Schatz, cercanísimo a Korenfeld.

 
 
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