Culebrones
El romance político entre el PRI y el PAN parece haber llegado a su fin, y con ello se desenmascara una trama de simulaciones que ha hecho de la política mexicana lo que es: una burla a la sociedad.
Pero como, para la desgracia del país, el modelo de comportamiento social más influyente son las telenovelas nacionales, grotesco muestrario de miserias humanas, el desenlace amoroso “prianista” viene envuelto en un mar de gritos histéricos y ropitas íntimas colgadas al sol en la plaza pública.
Agreguemos a ello otra triste realidad: el sistema político mexicano y la falta de ética de los partidos hace posible que cualquier bestia (y de ello tenemos muchos ejemplos en Guerrero) ocupe cargos de elección, incluidas diputaciones federales. Bueno, alguno llegó hasta presidente de la República.
Volviendo a los últimos sucesos de la telenovela del “PRIAN”, tenemos esta semana el interesante capítulo en que una diputada panista sacó a la luz nacional un corridillo mexiquense según el cual la repentina muerte de Mónica Pretelini (esposa de Peña Nieto) fue un crimen perpetrado por el hoy candidato de Televisa. Efectivamente, aquella muerte llamó poderosamente la atención por lo repentina, al igual que la falta de duelo en el viudo, quien, para completar el cuadro de suspicacias, al poco tiempo se enlazó afectivamente con una actriz del canal que lo promueve y hasta se la llevó al Vaticano para oficiar su compromiso matrimonial con ella ante el papa Benedicto XVI, cosa que sus hijos tuvieron el privilegio de ver en primera fila, aunque no con su madre. No pudo faltar a la ceremonia, por supuesto, el canal “de las estrellas”, para darle promoción nacional al catolicismo del mexiquense que, con la venia de Azcárraga (que pretende ser el dueño de la opinión del país) ya habla como si fuera el presidente de todos los mexicanos.
Pero si el capítulo de la acusación por homicidio a Peña Nieto tuvo su cuota de emoción, el que resultó un verdadero clímax en el libreto político mexicano fue el que nos mostró a un despechado PRI decidido a dar por cierto lo que su amor (hoy desencantado) le impedía antes admitir. Después de tres años de hacerle el coro al PAN, a Televisa, a TV Azteca, para desacreditar al ex candidato Andrés Manuel López Obrador y presentarlo como un ambicioso de poder que “quedó enchilado” por perder la presidencia de la República, y de mostrarlo como un tipo peligroso que impide la integración nacional, hoy el PRI dice a boca de jarro la verdad, por considerar roto un pacto según el cual este partido se comprometía a mentirle a todo el país a favor del PAN si éste se comprometía a mentirle al país a favor del PRI.
Así, mientras acusan al panismo de faltos de ética por no cumplir con un acuerdo hecho a lo oscurito, los priístas ponen su propia ética sobre la mesa revelando que durante tres años estuvieron engañando a la nación entera, y hoy gritan que Calderón es un presidente espurio (¿a quién escuchamos decir esto antes, y lo tildaban de loco rencoroso?) que se robó la presidencia, que no era de él porque no fue el verdadero ganador de las elecciones en el 2006.
La gran víctima de todo este complot no es López Obrador, no. Es la entera sociedad mexicana. Pero ellos (PRI, PAN, Televisa, TVAzteca) le apuestan a que el enemigo más grande de los mexicanos sea su inconsciencia, alimentada con una buena sobredosis de televisión chatarra. |
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