Ranferi Hernández, perseguido por Figueroa, cardenista y pro AMLO

 

 

JESÚS LÉPEZ/QUADRATÍN
ACAPULCO, GRO.


Ranferi Hernández Acevedo, quien fue encontrado calcinado junto con dos de sus familiares y su chofer en la carretera Chilapa-Ahuacuotzingo, fue un líder histórico de la izquierda en Guerrero, perseguido y exiliado en Francia por el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer, y en 2017 denunció amenazas en su contra por parte del entonces alcalde priísta de Ahuacuotzingo, Daniel Hernández Casarrubias.
Durante el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer, cuando el 28 de junio de 1995 fueron asesinados 17 campesinos por policías del Estado en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, fue uno de los más representativos dirigentes que encabezaron esa lucha.
En ese entonces tuvo que exiliarse en Francia ante la persecución de la que fue objeto, y regresó a Guerrero en el periodo de gobierno de René Juárez Cisneros, apoyado por el extinto Armando Chavarría Barrera.
El 26 de octubre de 2012 denunció en conferencia de prensa amenazas en su contra de parte del figueroísta alcalde de Ahuacuotzingo, Daniel Hernández Casarrubias, contra quien Ranferi compitió por la alcaldía postulado por el Partido del Trabajo (PT), amenazas que atribuyó al trabajo que estaba realizando la Comisión de la Verdad para esclarecer el caso Aguas Blancas Hernández Acevedo renunció al PRD en diciembre de 2014 junto con otros líderes históricos, como Eloy Cisneros Guillén, Saúl López Sollano y Mauro García Medina, luego que la corriente Nueva Izquierda negó la posibilidad de que Cuauhtémoc Cárdenas fuera el dirigente nacional del partido, y anunció junto con ellos su respaldo a la lucha de los padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
Él era cardenista, dirigente de la organización Movimiento Social de Izquierda y recientemente promovía que el PRD y sus militantes apoyaran la candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, con los que integró el Movimiento Pro AMLO.