Opinión

Héctor Manuel Popoca Boone

 

Saqueo

 

Una sustantiva plática sostuve en la ciudad de México con Víctor Suarez, integrante de la directiva nacional del Partido Morena, que, en el 2012, durante la campaña política electoral, fuera propuesto por López Obrador para ser secretario de Agricultura. La charla versó sobre el ancestral despojo al pueblo mexicano de sus recursos territoriales, naturales y energéticos. A la par, hacía yo mentalmente un parangón con lo acontecido en Guerrero, desde la época de la Nueva España.
En aquel entonces, fue distinguible el saqueo de la plata localizada en los yacimientos de la región norte de Guerrero. Ese metal precioso contribuyó a acrecentar el poderío económico del imperio español. La plata de Taxco sirvió para elaborar monedas que circularon como valores de cambio, ampliamente aceptadas en el comercio mundial. Salvo la construcción de la hermosa iglesia barroca de Santa Prisca, el azogue extraído por los piratas hispanos, no redimió a los pueblos aledaños de su precariedad material. Es decir, pobres estaban y pobres quedaron.
Aún en nuestros días, la expoliación continúa. Trabajadores mineros taxqueños tienen años en estado de huelga. Por la cerrazón, avaricia y soberbia del concesionario actual del fundo: Germán Larrea. Uno de los hombres más ricos de México.
También vemos cómo la empresa canadiense, Torex Gold Resources, que explota un yacimiento de oro denominado Media Luna en la zona de Mezcala, esquilma y se opone a respetar los justos derechos laborales, condiciones de trabajo y libertad sindical de sus trabajadores mineros guerrerenses; utilizando esquiroles e, incluso, presuntamente, pistoleros para someterlos por la vía violenta bajo la total impunidad que, según se ve, les ofrece el Estado mexicano.
Otro saqueo inicuo fue el de los bosques de Guerrero. La depredación comenzó en los años cuarenta del siglo pasado cuando fueron concesionados para su explotación económica a empoderados piratas rapa montes, que únicamente pagaban un exiguo “derecho de monte” a las comunidades, para proceder al aserrío de los árboles cortados en forma indiscriminada, bajo el manto protector de los gobiernos en turno.
A lo largo de sus actividades depredadoras, los concesionarios de los bosques se enriquecieron con el recurso maderable; quedándose sus auténticos posesionarios comunitarios con nada; salvo algunas iglesias pequeñas construidas por los piratas forestales. Amén de los homicidios que provocaron de líderes ejidales y comunales que se oponían a sus designios de voracidad económica.
Hoy, el 65 por ciento de los bosques de Guerrero ya no existen.
Por otra parte, el valor económico, por cientos de millones de pesos, producto del de fluido eléctrico que generan anualmente las presas hidroeléctricas y termoeléctricas ubicadas en estas tierras del sur, propiedad de la Comisión Federal de Electricidad, no pagan impuesto estatal alguno, ni siquiera el predial municipal.
Los pueblos ubicados alrededor de dicha infraestructura energética establecida, y el mismo Guerrero, jamás han progresado económicamente con esas inversiones multimillonarias regionales. Ni siquiera con tarifas bajas en los pagos de la energía eléctrica que consumen. Antes bien, se han ensañado con los pueblos indígenas de la Montaña, imponiéndoles el pago de facturas exorbitantes por concepto de luz.
PD1. En el 2018, se dirimirá no sólo la alternancia o continuidad en la Presidencia de la República. También será una definitiva disputa por los recursos naturales, energéticos y territoriales de nuestro país.
PD2. Está en ciernes un movimiento campesino nacional a favor de AMLO. Será autónomo e independiente de los partidos políticos que sostienen su candidatura. Pronto entrará en acción electoral en Guerrero.

PD3. Arturo Campos Herrera, consejero de la CRAC-PC, cumplió 4 años de estar encarcelado injustificadamente por las autoridades estatales. De esos años de prisión política, dos le corresponden al período del actual gobernador Héctor Astudillo. ¿Cuál Estado de derecho?