El Voyerista

Alfredo Guzmán

 

¿Regresan los magos de la política a Guerrero?

 

Algunos políticos que ayer escondían la cabeza, con el propósito de evitar tener responsabilidades que resolver, ahora que hay otras condiciones de gobernabilidad en el estado de Guerrero, quieren ser los paladines de la justicia. Aparecen y dicen que tienen la varita mágica para resolver todo.
Hubo quienes renunciaron por un tiempo a luchar electoralmente, otros se fueron a estados vecinos para contender para diputados, y otros evitaron participar y ser violentados por grupos sociales, que hasta los hacían caminar descalzos por las calles de la capital de Guerrero.
Eran los tiempos donde la gobernabilidad se perdió. Cayó el gobernador y sucedió el cambio.
De aquel tiempo a éste, se ha avanzado en algunos aspectos. Está claro que hay un ambiente de violencia que no ha podido ser contenido, elemento que genera entre la sociedad, situaciones de hartazgo, desazón, zozobra y desaliento. Eso es algo que aún no tiene freno. Esa es una factura pendiente.
Muertes de inocentes, como la niña de 13 años de Chilapa, que fuera encontrada asesinada ayer, indican una deshumanización terrible de la delincuencia. Lo mismo ocurre con quienes son descuartizados. Se entiende que sus autores buscan instaurar terror social.
Cuando hay indicios de una recuperación económica, de inmediato hay agentes que generan desconsuelo o desaliento a inversiones como las mineras. Llegan nuevos vuelos, nuevos yates internacionales, nuevas inversiones y el turismo crece y las inmobiliarias fortalecen el nuevo Acapulco Diamante, cuando se mueven intereses ajenos al desarrollo, para tratar de frenarlo.
Pero ya viene el proceso electoral y regresan quienes suponen tener limpia la conciencia. La sociedad los castigará, sin duda. No hay impedimentos para que participen, sólo la ética y la vergüenza. Y como algunos no las conocen, les vale.
O aparecen obispos chismosos que, traicionando el secreto de confesión, se convierten en voceros, sugiriendo que entrar en pláticas con sus benefactores, resolverá la violencia.
O hijos de vecinos que, ignorados, pero que botados de borrachos, andan tentando a la noche y se encuentran a quienes se mueven en las sombras, y luego suponen que son mensajes perversos, que cuestionan su forma de caminar.
No hay temporada vacacional, puente, fecha festiva, día familiar o simple fin de semana que los centros turísticos de Guerrero no se llenen. Y a quienes no les gusta, atizan la violencia, cómo si quisieran que siempre les fuera mal a los guerrerenses.
Pero la guerra por el control de las drogas no cesa.
Yo sí creo que son más los guerrerenses que quieren que termine la guerra que han instaurado las bandas delincuenciales por el control de cotos de poder que antes, no tenían competencia.
Y en su afán por que los vean, y los supongan tan poderosos de cambiar todo, encubren que son políticos que quieren plazas que antes no eran atractivas como Acapulco, hoy llegan y difaman, orquestan, desarrollan campañas contra las autoridades municipales y estatales para sembrar socialmente que nada ha cambiado y que ellos son la solución.
Creo que el estado de Guerrero ha cambiado poco a poco de un estado en caos, a un estado con gobernabilidad, pero donde los que ven que ya hay cosas positivas, las quieren derrumbar.
Un ejemplo de gobernabilidad fue el segundo informe de labores del Ejecutivo guerrerense Héctor Astudillo Flores, o la glosa de su segundo informe, y de no ser por los bloqueos carreteros alentados y los muertos en zonas de disputa entre delincuentes, Guerrero tendría otro rostro.
Hace apenas dos años el Congreso y los diputados, junto con el Ejecutivo estatal, eran violentados y quemadas las instalaciones o destruidas las oficinas de gobierno. O los procesos electorales anulados.

Hoy no se vive igual, hay diferencias sustanciales. Aunque sigue la violencia que no cesa. Y que todos queremos que termine, para bien de la sociedad.